Por qué son importantes las abejas en el huerto



De todos es sabido que las abejas son grandes productoras de productos tan valiosos como la miel, el polen, la jalea real, la cera o el propóleo.

Además las abejas son indispensables para nuestros cultivos y plantas de flor, lo cual se debe a su capacidad polinizadora.

Sin pretender que esto sea una clase magistral de botánica, haremos un pequeño paréntesis para explicar que es la polinización y entender la importancia de poseer polinizadores en nuestras huertas y jardines.

Flores y abejas. La polinización.

Las abejas han evolucionado paralelamente a las plantas con flor y han jugado un papel esencial en la evolución de las plantas, de tal forma que las abejas recolectan néctar (liquido azucarado) para alimentarse al tiempo que el polen queda pegado en su cuerpo y patas y será depositado en otras flores que visiten posteriormente para recoger más néctar.

Abejas y flores polinizacion huerto
Abeja con el cuerpo y las patas cubiertas de granos de polen, que depositará al visitar nuevas flores

Es decir, las abejas recogen el polen (para entendernos, “los espermatozoides de la flor”) de los estambres (que vendrían a ser como los “testículos de la flor”) de unas flores para depositarlo “inconscientemente” sobre el pistilo de otra flor (“el ovulo de la flor”). Haciendo una similitud con los humanos, sería la típica explicación de “papá pone una semillita en mamá”, aunque en este caso, el vehículo que mueve la semillita de un órgano de la flor a otro y de una flor a otra son las abejas.

1 sola abeja puede visitar unas 500 flores en una única expedición recolectora de unos 25 minutos, de esta forma mueven el polen de unas flores a otras permitiendo que estas sean fecundadas y se desarrollen los frutos

Las flores polinizadas darán lugar a frutos, de hortalizas y frutales comestibles y frutos de otras plantas ornamentales con flor, cuyas semillas serán dispersadas posteriormente permitiendo que nazcan nuevas plantas y así perpetuar las especies en el tiempo. De esta forma abejas y flores salen beneficiadas. Las abejas porque obtienen su alimento y las plantas porque producen frutos y semillas, las cuales permitirán perpetuar la especie una vez que germinen en la próxima temporada.

Aunque estoy hablando de abejas por generalizar, no está demás saber que no son las únicas que polinizan y fecundan nuestros cultivos. Además de las abejas melíferas domésticas, las abejas silvestres, los abejorros, las mariposas y los sirfidos (moscas con aspecto de avispas) son también especies polinizadoras. Aunque la verdad, he decidido hablar de abejas en lugar de polinizadores por tener una imagen de un insecto concreto y porque en realidad el 90% de los polinizadores son abejas.

El otro 10% de polinizadores a pesar de ser más escasos son muy valiosos. Por ejemplo, las abejas por disminuyen su actividad cuando no hace buen tiempo (cielos nublados, con bajas temperaturas o días con mucho viento), sin embargo los abejorros mantienen su actividad aun con mal tiempo.

El buche de 1 abeja puede contener hasta 70 mg de néctar, es decir, el procedente de unas 100 flores de manzano en 1 solo vuelo.

Además hemos de saber que entre el 80 y 90% de las plantas con flor y cultivos necesitan de estos insectos polinizadores para ser polinizados. El resto de especies con flor y cultivos son polinizados por el viento y aun así, la presencia de abejas mejora la polinización y obtención de frutos y semillas de estas especies.

Por tanto, está claro que necesitamos a las abejas en nuestros campos, huertos y jardines realizando su labor polinizadora para que nosotros podamos seguir cosechando y alimentándonos.

flores y abejas
Esfinge colibri polinizando flores de lavanda con su espiritrompa

La desaparición de las abejas.

Hasta aquí un equilibrio natural perfecto, pero la historia no termina aquí, la intervención humana ha provocado que tanto las abejas como el resto de polinizadores sean cada vez más escasos, hasta el punto de ponerlos en el punto de mira de la extinción en un futuro no muy lejano.

Cuando mantienes una charla con algún agricultor ecológico te abre los ojos a una realidad devastadora, más preocupante de la que yo misma había constatado. El número de abejas disminuye año tras año hasta el punto que algunos agricultores han asistido a una pérdida del 50% de su “ganado apícola”, incluso tras reponer las colmenas trayendo colmenas de otras zonas de España. Esto hace que la fecundación de las hortalizas y los frutales disminuya de forma más que palpable, de ahí la escasa cosecha de frutas de esta temporada por la escasa polinización en la zona o la reducción en la producción hortícola que les obliga a polinizar las flores a mano para conseguir algo de cosecha.

El valor económico de la polinización.

Esta situación es más que alarmante ya que, además de la pérdida en biodiversidad natural que conlleva, implica tener que polinizar nuestros cultivos y frutales a mano para obtener las cosechas, La polinización manual en términos económicos es una tarea que no nos podemos permitir, necesitaría una elevadísima mano de obra y tendría un coste económico que según los estudios consultado cuantifican entre 153.000 y 265.000 millones de euros anuales en todo el mundo, 2.400 millones de euros para España … a mí me hacen chirivitas los ojos con tantos ceros, no se a tí… pero se trata de un coste económico inviable que provocaría una crisis alimentaria a nivel global con repercusiones alarmantes.

Albert EinsteinSi la abeja desapareciera del planeta, al hombre solo le quedarían 4 años de vida

Creo que después de conocer esta realidad, a la que he querido añadir algunos datos científicos para poder dimensionar mejor el problema del que hablamos, la siguiente pregunta inevitable es ¿que está pasando a las abejas?

Porque mueren las abejas.

Son muchas las amenazas que acechan a los polinizadores desde el cambio climático, los insecticidas químicos tóxicos, la deslocalización por las ondas electromagnéticas procedentes de la telefonía móvil, sensibilidad a parásitos y enfermedades,… sobre las que puedes leer un montón de información en internet.

Ahora quisiera centrarme en la amenaza más relacionada con la temática de este blog, el modelo agrícola industrial basado en monocultivos que provocan una reducción en la diversidad de flores-alimento para los polinizadores y el uso de plaguicidas químicos tóxicos.

abejas polinizacion
Abejorro polinizando flores de grosellas.

Los insecticidas provocan un amplio abanico de efectos negativos sobre las abejas y otros polinizadores, tales como malformaciones, retraso en el desarrollo hasta llegar a adultos, desorientación en sus vuelos y vuelta a la colmena, reducción de su capacidad de alimentación o reconocimiento de las flores melíferas (flores productoras de néctar que atraen a los polinizadores) e incluso de su propia colmena,… Estas abejas debilitados por productos químicos tóxicos, a su vez, son menos resistentes a enfermedades y parásitos como la varroa que también están diezmando sus poblaciones.

No te cuento todo esto para sentarnos a esperar juntos un final apocalíptico cuando muera la última abeja sino para que tomes conciencia del problema y seas parte de la solución. Ahora que conoces su importancia y sus amenazas, te invito a conocer 7 cosas que tu puedes hacer para salvar a las abejas.

Recursos interesantes en la red sobre las amenazas de las abejas.

Si te has quedado con ganas de informarte más, aquí tienes algunos enlaces interesantes en la red:

 

¿Conoces de cerca alguno de los problemas que sufren las abejas en tu zona y cómo se enfrentan a él los agricultores o apicultores locales?

Puedes compartirlo en el hilo de comentarios.

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Un comentario sobre “Por qué son importantes las abejas en el huerto

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